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Jueves, 27 de marzo del 2014 10:22 Hrs 957 vistas

LA POLICÍA NO CREE EN LA VERSIÓN DEL ABOGADO DE NOLASCO

Cinco minutos antes de que ingresara al bar el sicario para matar a Ezequiel Nolasco, el abogado Marco Sánchez salió para llamar por teléfono.

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Desde un principio, la familia de Ezequiel Nolasco Campos sospechó de la conducta del abogado Marco Sánchez Ponte, quien acompañaba al ex consejero regional de Áncash el día que lo asesinaron. Un equipo especial de la División de Homicidios asignado al caso, luego de interrogar por tres horas a Marco Sánchez, considera que el letrado pudo haber ayudado a los sicarios a ubicar a  Nolasco en un bar de Huacho, la Bodega Centenario.

Consumado el homicidio, Marco Sánchez huyó de la escena del crimen y retornó a Chimbote. De acuerdo con la versión que ofreció a los detectives, relató que pidió a una persona que buscara ayuda a la policía de la Comisaría de Cruz Blanca. Pero ésta regresó sola con el argumento de que todos los efectivos se encontraban en un operativo de control de carreteras.

Marco Sánchez explicó que al haber transcurrido una hora, y ninguna autoridad se había aparecido, y él temía que el sicario regresara para  matarlo, decidió continuar camino hacia Chimbote, abandonando el cuerpo de su amigo y defendido, Ezequiel Nolasco.

Sin embargo, los agentes de la División de Homicidios verificaron que 15 minutos después del asesinato, un equipo del Serenazgo de Huacho llegó a la escena del crimen.

De acuerdo con el parte que suscribieron los serenos, Marco Sánchez ya no estaba en el lugar. No era cierto que se retiró una hora después al ver que no llegaba la policía, dijeron las fuentes de la División de Homicidios.

VERSIÓN EN CUESTIÓN

Marco Sánchez también señaló a la policía que cuando el sicario ingresó en el bar primero lo apuntó a él, por lo que se tiró al suelo para protegerse. Seguidamente el criminal disparó tres veces en la cabeza de Nolasco y otras dos en el tórax.  Aparentemente, el asesino quería asegurarse de no fallar, como ocurrió el 20 de julio del 2010, en que Nolasco salió herido del ataque, aunque su hijastro resultó muerto por los sicarios. Esta vez el homicida tiró cinco veces.

Dos testigos de la ejecución contradijeron a Marco Sánchez: Sebastián Saavedra Vargas, amigo de Nolasco y acompañante en el viaje, y un cliente que se encontraba en el bar y que ha pedido no ser identificado para evitar represalias.

Ambos manifestaron a la policía que cinco minutos antes de cometerse el crimen, el abogado Marco Sánchez se retiró de la Bodega Centenario para hacer una llamada telefónica desde su celular. A los pocos minutos, Sánchez retornó a la mesa donde estaban Ezequiel Nolasco y su amigo Sebastián Saavedra.

El levantamiento del secreto de las comunicaciones de Marco Sánchez Ponte será clave para determinar a quién o a quiénes llamó cinco minutos antes de que un sicario acabara con la vida de Nolasco. La fiscalía ya hizo el requerimiento.

La comunicación por celular podría haber sido usada para dar aviso al sicario sobre la ubicación de su víctima.

En todo caso, la policía también ha pedido el levantamiento del secreto de los números de teléfono de Sebastián Saavedra y del chofer César Angulo Ortiz.

Además, los testigos indicaron que no es verdad que el delincuente, antes de matar a Nolasco, primero apuntó al abogado Marco Sánchez. Los testigos coinciden en expresar que el asesino sin titubear se dirigió hacia el ex consejero regional y le disparó.

Por su parte, Sebastián Saavedra, que compartía la mesa con Nolasco y el abogado Marco Sánchez, señaló a los agentes de la División de Homicidios que el letrado no estaba sentado cuando se produjeron los disparos contra el ex  consejero del gobierno Regional de Áncash.

Además, luego de escapar el sicario, Marco Sánchez se cambió de camisa y se fue a Chimbote. Apagó su teléfono celular, se escondió y recién después de dos días apareció.

NO SABE NADA

En declaraciones al corresponsal de La República en Chimbote, Lindberg Cruzado, el abogado Marco Sánchez se defendió: “Soy testigo del crimen, no soy un investigado. He dado mi versión de los hechos y me reafirmo: si abandoné el cadáver de Ezequiel fue porque había transcurrido cerca de una hora y no llegaba la policía. Tuve miedo y empecé a sentirme mal porque soy hipertenso, me dolía el pecho".

El letrado Sánchez aclaró que no hizo nada extraño en la escena del crimen. "Yo quiero aclarar, además, que en ningún momento me cambié de ropa. No sé por qué me están señalando, indisponiéndome con la familia de Nolasco y en contra de la población”, declaró Sánchez.

El abogado cree que Ezequiel Nolasco conocía al criminal, “porque vi su rostro de asombro y al instante empezaron los disparos. No di vuelta porque seguro también me mataban", declaró al corresponsal de este diario en Chimbote.

A partir de la declaración de los testigos, la División de Homicidios elaboró dos identikits del sicario que disparó a Nolasco y del motociclista que condujo y recogió al asesino.

De acuerdo con las características fisionómicas señaladas por los testigos oculares, el criminal es un muchacho de entre 20 y 25 años, de 1 metro 60 centímetros de estatura, tez trigueña y delgado.

Lo sorprendente es que el homicida actuó sin ocultar su rostro. Estaba descubierto, desafiante, seguro de disparar a la persona por cuya muerte le habían pagado.

Los agentes de la División de Homicidios han reconstruido la secuencia de los hechos desde que el ex consejero salió de su casa en Chimbote con destino a Lima, el 13 de marzo, y el retorno del 14 de marzo hasta Huacho, donde fue acribillado Nolasco.

Las fuentes policiales señalaron que todo  indicaba que los sicarios fueron recién alertados sobre la ubicación de Ezequiel Nolasco cuando se encontraba dentro del bar Centenario. Uno de los acompañantes de Nolasco advirtió que pararían en Huacho para cenar y que luego se dirigirían a la Bodega Centenario para libar cerveza.

De acuerdo con la versión de la viuda de Ezequiel Nolasco, Martha Blas Gonzales, su esposo no tenía costumbre de cenar a las 10 y 30 de la noche, y mucho menos en un restorán de carretera, porque sabía que era muy peligroso para su integridad ya que se encontraba bajo amenaza. Sin embargo, uno de sus acompañantes, probablemente el abogado Marco Sánchez, lo convenció.

Para los agentes de la División de Homicidios resulta llamativo que luego que Ezequiel Nolasco y sus acompañantes ingresaran a un restorán para cenar, después se dirigieran hasta el bar donde lo mataron. Solo sus acompañantes sabían del recorrido.

VIUDA RECLAMA INVESTIGAR A LETRADO

La viuda de Ezequiel Nolasco, Martha Blas Gonzales, demandó a la policía investigar más a fondo al abogado de su esposo, Marco Sánchez Ponte, porque su conducta durante el crimen es llamativamente sospechosa.

"Sánchez  tendrá que explicar por qué desapareció y abandonó a mi esposo. Él era su abogado y debió estar hasta el último con él", señaló Martha Blas.

La viuda de Nolasco dijo que el abogado se presentó  en su casa a los dos días del crimen, disculpándose porque estaba enfermo y temeroso por lo sucedido.

Refirió que Sánchez fue abogado de Ezequiel Nolasco desde el 2010, cuando atentaron contra su vida, pero luego se alejó de la familia y volvió después de dos meses.

EN CIFRAS

48 horas estuvo escondido el abogado Marcos Sánchez.
37 llamadas entrantes y salientes registra celular de Nolasco.
5 casquillos 9 mm. fueron hallados en el lugar del crimen.

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